El FBI reporta pérdidas superiores a 1.6 mil millones de dólares debido a estafas donde criminales suplantan a autoridades gubernamentales y policiales. Los atacantes utilizan amenazas de arresto, extorsiones profesionales y videollamadas elaboradas para engañar a sus víctimas. Las autoridades advierten que ninguna agencia oficial solicita pagos ni información sensible por teléfono.
